LAS BICICLETAS DE GILBERTO ACEVES NAVARRO, SON EL SÍMBOLO DEL EQUILIBRIO QUE NOS ALERTAN ANTE LOS DESAFÍOS DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO Y NOS INVITAN A RECONCILIAR LA CREACIÓN HUMANA CON EL MEDIO AMBIENTE, LA SALUD Y EL BIENESTAR.

GILBERTO ACEVES NAVARRO (1931-2019)

GILBERTO ACEVES NAVARRO
(1931-2019)

Gilberto Aceves Navarro fue una de las figuras fundamentales del arte moderno y contemporáneo en México. Formado en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” y colaborador temprano de David Alfaro Siqueiros, su obra surgió en el contexto de la llamada Generación de la Ruptura, manteniendo siempre una trayectoria marcadamente independiente.

A lo largo de más de seis décadas, Aceves Navarro desarrolló una amplia producción que abarca pintura, dibujo, escultura, instalación, obra mural y arte público, caracterizada por una exploración sostenida de la forma, el gesto y la materia. Rechazando convenciones estilísticas fijas, su práctica se fundamentó en el proceso, la intuición y un diálogo continuo con el propio acto de pintar.

Paralelamente a su producción artística, fue un maestro fundamental para múltiples generaciones de artistas en México, dejando una huella duradera en la formación y el pensamiento artístico del país. En 2003 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en reconocimiento a sus contribuciones artísticas y pedagógicas.

EL SÍMBOLO DEL EQUILIBRIO

EXHIBICIONES

2008
PUBLIC EXHIBIT
MEXICO CITY

2013
PUBLIC EXHIBIT
TLAJOMULCO DE ZUÑIGA,
JALISCO

2014
PUBLIC EXHIBIT
NEW YORK CITY

2015
PUBLIC EXHIBIT
WILLIAMSBURG AREA,
VIRGINIA

2014 – 2015
PRIVATE EXHIBIT
NEW YORK CITY

2015
CURRENT / PUBLIC EXHIBIT
WASHINGTON, D.C. (AMA)

2015
CURRENT / PUBLIC EXHIBIT
WASHINGTON, D.C. (MCI)

2015
PUBLIC EXHIBIT
WASHINGTON, D.C.

LA COLECCIÓN DE ARTE

DIMENSIONES
173 x 180
Escultura de acero

DIMENSIONES
43.3 x 45
Escultura de acero

DIMENSIONES
21.6 x 22.5
Escultura de acero

MANIFIESTO DEL EQUILIBRIO

Las Bicicletas, el Arte del Equilibrio, es un proyecto escultórico con causa. Es tuyo. Te pertenece. Lo llenas de significado, porque tu preocupación es la misma que la nuestra y es urgente: tener equilibrio.

Está en nuestra naturaleza. El planeta lo requiere. El equilibrio subyace en la base a veces imperceptible de los cimientos que sostienen los ciclos naturales del mundo, permea tanto lo atómico como lo universal. La sociedad lo exige instintivamente, busca el equilibrio, aunque en muchas ocasiones se ha olvidado de él; pero no hay tejido social que resista mucho tiempo sin el “justo medio”, que nos da razón para vivir en la comunidad humana. Tu propio cuerpo lo reclama: para obtener salud, encontrar reposo, hallar pausa, provocar serenidad, integrarse con el medio ambiente y favorecer un mejor movimiento. Un mejor vivir. El equilibrio es nuestra causa. Y la bicicleta es su símbolo: la máquina del equilibrio.

Las Bicicletas, el Arte del Equilibrio, es un proyecto escultórico con causa. Es tuyo. Te pertenece. Lo llenas de significado, porque tu preocupación es la misma que la nuestra y es urgente: tener equilibrio.

Está en nuestra naturaleza. El planeta lo requiere. El equilibrio subyace en la base a veces imperceptible de los cimientos que sostienen los ciclos naturales del mundo, permea tanto lo atómico como lo universal. La sociedad lo exige instintivamente, busca el equilibrio, aunque en muchas ocasiones se ha olvidado de él; pero no hay tejido social que resista mucho tiempo sin el “justo medio”, que nos da razón para vivir en la comunidad humana. Tu propio cuerpo lo reclama: para obtener salud, encontrar reposo, hallar pausa, provocar serenidad, integrarse con el medio ambiente y favorecer un mejor movimiento. Un mejor vivir. El equilibrio es nuestra causa. Y la bicicleta es su símbolo: la máquina del equilibrio.

Los ciclistas se funden con la bicicleta que los equilibra. Avanzan frágiles para recordarnos que la hechura humana, sin armaduras protectoras y suspendida sobre el eje y sus dos ruedas, es uno de los más altos valores éticos y estéticos que tenemos para respetar. Sin embargo, una gran mayoría de automovilistas han aprendido a menospreciar a los ciclistas, a verlos como un obstáculo a la velocidad, como un estorbo que interrumpe el ritmo de la estampida motorizada. Pero no cabe duda, este menosprecio es, en realidad, un menosprecio a la vida humana misma, reflejo de la ecuación desintegradora de nuestra época: esa que dice que el débil no merece vivir ante el fuerte. El débil pesa entre 50 y 120 kilos; el fuerte, carrocería y conductor incluido, rebasa la tonelada. Hoy en día, la mayor concesión del automóvil, es imponernos su estilo de sociedad, donde rendirnos a su idolatría es la única opción.

El individuo enajenado del automóvil considera menospreciable lo minúsculo, la pequeña escala, el progreso a baja velocidad. El uso de la bicicleta propicia la experiencia virtuosa de vivir ritmos más equilibrados del tiempo, a escala más humana, que nos dignifica como especie. Pero el enemigo no es el auto en sí mismo. El enemigo es el engaño que significa su idolatría.

La figura del automóvil ante la bicicleta es clave para entender la relación de poder entre ambas formas de movilidad, lo desigual de la lucha, lo desequilibrado del conflicto, lo injusto de los privilegios por el uso del espacio público.

El planeta también está profundamente afectado en esta locura. El desequilibrio de la tierra se traduce en impactos destructivos sobre los ecosistemas locales y regionales, que se suman globalmente al fenómeno del cambio climático. El uso indiscriminado de energías fósiles, la industrialización descontrolada, el crecimiento urbano sin planeación ni límite, se encuentra en relación directa con el desequilibrio y los conflictos ecológicos. El uso de la bicicleta representa una alternativa sustentable, que nos recuerda que la tracción humana es también una energía que se puede fomentar como parte de la solución, una energía eficiente, siempre y cuando existan suficientes vías e infraestructuras dedicadas a la bicicleta.

¿Cuántas maneras, lógicas, modelos, formas de imaginarla, diseños tiene una bicicleta? Para la poderosa creatividad del maestro Gilberto Aceves Navarro (1931-2019), uno de los mayores artistas plásticos de México, las bicicletas tienen muy diversas maneras de expresión: 200 dibujos en el espacio, 200 esculturas que integran El Memorial de la Vida en Equilibrio. Cada escultura, vista desde ambos perfiles, unifica la sabia tecnología natural que formó el cuerpo humano con la simple, pero genial, tecnología de la bicicleta. Cada escultura, vista de frente o desde el cielo, permite ver que la bicicleta forma una línea perfecta, un pivote del equilibrio necesario para la naturaleza: por efecto de la mirada, el equilibrio se transforma en arte.

Gilberto Aceves Navarro siembra en el espacio público esculturas de bicicletas, de colores cardinales, para dialogar con la cultura urbana y la industria del motor. Ante ellas propone la cultura del equilibrio como vehículo de una transformación radical y pacífica, que agrieta, poco a poco, un sistema que se alimenta del exceso. Pedalear una bicicleta es obtener autonomía personal, implica una atención sostenida de lo que sucede en el camino, exige la alerta constante para el autocuidado y el cuidado de los demás. Es barata. Permite la amistad. Desde una bicicleta se puede percibir mejor el egoísmo y la violencia urbana, y con cada pedaleo hay una manifestación que reclama que no hay sustentabilidad sin justicia social; un cuestionamiento a la compulsividad de querer ir más lejos y más aprisa (¿a dónde? ¿de qué estamos huyendo?).

Nuestro propósito fundamental es retomar el poder del equilibrio. Nuestra pretensión es ser arte con causa y colaborar, desde México, con la formación de un símbolo global del equilibrio. Las Bicicletas de Gilberto Aceves Navarro son ese símbolo. Hacen falta gobernantes, empresarios y ciudadanos que admiren el progreso en bicicleta y que lo impulsen. La bicicleta, nuestra máquina magnífica, lanza un reto, un llamado, una conciencia, un grito:

¡Practíca el equilibrio! ¡Siente el equilibrio! ¡Vive el equilibrio!